x

106

-

Lecture Demo

/

Madrid - ES

No items found.

No items found.

The project

Factsheet

Directores:

Colaboradores:

Consultores:

Imágenes:

Lecture Demo

15 Años de Práctica y Docencia

UNA CIERTA PRÁCTICA ARQUITECTÓNICA

Hablar de práctica arquitectónica hace necesario describir procesos, desvelar las lógicas que subyacen, consciente o inconscientemente, a los proyectos, y encontrar coincidencias que refuercen estas lógicas. Así, por un proceso de identificación de temas, la propia práctica de la arquitectura deja de ser solamente un conjunto de resultados y se convierte en una propuesta de mayor calado, en la que se trenzan intereses personales, experiencias vividas, ciudades y autores, todos ellos organizados en torno a un tema o a una serie de temas cuya descripción no es inmediata, es costosa pero necesaria.

Desde hace algún tiempo tenemos la sensación de que fundamentalmente trabajamos con estructuras y mecanismos. Esto, que puede parecer una simplificación extrema, nos ayuda a ordenar este texto, una suerte de descripción de los intereses presentes en nuestro trabajo de manera constante. Un texto difícil que intenta poner palabras a más de diez años de trabajo con la idea de articular los siguientes diez.

ESTRUCTURAS Y MECANISMOS

A menudo nos preguntamos dónde está aquí el proyecto, y nos exigimos una respuesta. Siempre. No hace falta que sea una respuesta compleja o complicada, puede ser sencilla o simple incluso, pero necesitamos que esa respuesta exista, que sustente la acción misma de proyectar. A veces estas respuestas responden a preocupaciones diversas, dispersas a lo largo de los años, a veces son inmediatas y responden a cuestiones coyunturales. Siempre intentamos que formen parte de un ideario, de un imaginario, de un cuerpo que va tomando forma poco a poco. No siempre lo conseguimos. Haciéndonos de manera recurrente esta pregunta y respondiendo de forma tentativa vamos enunciando una serie de intereses que, a veces por adición, otras veces por yuxtaposición, van armando las lógicas de nuestro trabajo. Desde un punto de vista metodológico todo esto puede parecer contrario a la propia idea de contingencia, de libertad y flexibilidad que ha de guiar todo proceso proyectual. Perseguir un encorsetamiento previo puede parecer forzado, poco natural, poco útil en última instancia. Sin embargo, lejos de convertirse en un marco rígido, esta exigencia permite que cada proyecto respire por donde deba.

Estructuras y mecanismos es un par que simplifica extremadamente la realidad del trabajo de nuestro estudio, pero que ayuda (por sintético) a describir con rotundidad dos cuestiones fundamentales en nuestro trabajo: la búsqueda de sistemas y la construcción y materialización de estos sistemas.

La respuesta a esta pregunta acerca de dónde está aquí el proyecto puede encontrarse por tanto en la descripción de tres elementos: una idea fuerza, un sistema de orden y unas lógicas de materialización. Cuando estos tres elementos de naturaleza sintáctica juegan al mismo juego, el proyecto está, se le espera. Por supuesto, este esquema ideal no siempre aparece con claridad ni se comporta de la misma manera. A veces la idea fuerza es el propio sistema y las decisiones materiales son una consecuencia de estas, a veces es el propio orden material el que se convierte en tema de trabajo, reclamando ciertas organizaciones proyectuales. A veces ninguno de estos elementos aparece y el proyecto es, sin más, fruto de una cierta mirada. Sin embargo, cuando esto sucede, cuando no encontramos la tranquilidad de las lógicas, una cierta inquietud flota en el ambiente. De alguna manera, parece que estuviéramos des-radicalizando una actividad -proyectar- que consideramos que debe ser extrema para poder ser útil.

Esta apuesta por la radicalización conceptual como necesidad en el trabajo provoca un debate intenso entre nosotros, desde posturas no tanto opuestas sino borrosas, que persiguen aclarar si la búsqueda de una lógica, de una estructura profunda del proyecto de arquitectura es verdaderamente necesaria o si, por el contrario, es una apuesta personal. Y, por tanto, discutimos si esa conceptualización del proyecto debe ser previa y obligada o bien resultante y contingente, si un buen proyecto puede serlo sin este ejercicio teórico asociado. Probablemente todos los buenos proyectos han tenido detrás este pensamiento, necesario, bien de manera singular en el marco de ese ejercicio, bien a modo de poso denso que soporta la actividad del proyectista de manera constante. El oficio del arquitecto puede entenderse entonces como una consecuencia de la conceptualización del proyecto, cada vez que un arquitecto demuestra oficio, hay un fondo teórico que lo sostiene. Y precisamente por eso entendemos que construir un imaginario sólido, abierto y siempre en crecimiento, es fundamental para que el trabajo del arquitecto trascienda a su propia presencia física.

Un buen edificio lo es porque está bien proyectado y bien construido y porque detrás de ese bien proyectar y bien construir hay un pensar proyectual completo. La capacidad de conceptualizar ese pensar proyectual es algo propio del entorno en el que nos hemos formado, de una manera de mirar el mundo de la que somos deudores. Somos parte activa de una Escuela con una gran capacidad para conceptualizar, pero que exige, además, transitar entre esa conceptualización y el proyecto construido a través del oficio y la construcción. Consideramos que este modelo tiene mucho valor, y reivindicamos por tanto que es necesario elaborar discursos estructurantes. Porque sabemos que un proyecto pensado es mejor proyecto, que todo es proyecto si se enuncia y describe como tal. En este punto solemos encontrar cierto consenso y posponemos el debate: nuestra labor no es hacer buena arquitectura y vestirla con una saya teórica y conceptual; nuestra labor es, a partir de esta capacidad de enunciar y sintetizar problemáticas y estrategias, hacer mejor arquitectura.

ESTRUCTURAS

Nos interesa un concepto de estructura amplio , sintáctico. La estructura como sistema de orden, como sistema de relaciones entre partes, con capacidad para armar un todo en su puesta en carga. La estructura, de algún modo, como esquema soporte de una arquitectura que tiene conciencia de pertenencia a algo mayor, y está en contra por tanto de la singularidad formal. El uso de la estructura como idea fuerza nos ayuda a enunciar dos preocupaciones principales en nuestro trabajo. De un lado, el respeto a la tradición y la preocupación material por el fondo,
lo que podríamos llamar normalización del proyecto. De otro lado, su contextualización en una historia común (material, cultural...), forzosamente ligada a la idea de pertenencia a una noción ampliada de territorio. Entender la pertenencia del proyecto a un contexto mayor, que lo trasciende y al que necesariamente debe incorporarse, es fundamental en nuestro trabajo. La lectura del entorno como un constructo intelectual complejo exige una lectura profunda de lo que este entorno plantea: sus lógicas internas, las dinámicas que lo conforman, la capacidad extensiva de su carácter, su identidad... Todo ello persigue el difícil balance entre lo que el contexto es y lo que el arquitecto aporta a este contexto.

TERRITORIOS

Hablar de esta idea de estructura implica hablar de territorio, del medio en el cual esas estructuras se hacen necesarias y por tanto operan. Asumiendo que toda arquitectura se inserta en un medio, nos interesa la condición contemporánea de este medio para poder trabajar en el con destreza.

La capacidad de leer un territorio en clave geográfica, sustituyendo la referencia clásica al genius loci por una reflexión acerca del espacio postmetropolitano con el objetivo de desvelar las lógicas que le son propias, remite a un cierto entendimiento infraestructural del proyecto que venimos defendiendo en nuestro trabajo sobre la ciudad contemporánea . Conocer esas lógicas organizativas -estructuras- del medio en el que se va a operar permite entender el proyecto como algo que debe incorporarse a este contexto para revestirse de un cierto cariz de pertinencia, sumar a la dinámica en marcha del lugar un nuevo elemento, vincular el pensamiento arquitectónico particular, local, a la condición global. Esta lectura permite incorporar el proyecto de pequeña escala, lo doméstico, al diálogo territorial. En un texto que escribimos para la publicación por primera vez de la Casa OS, “Castro es Bilbao”, aludíamos a la escala del medio cosido por las infraestructuras para reivindicar la pertenencia del objeto arquitectónico a un territorio de escala mayor, para evidenciar la necesidad de disponer el proyecto sobre el territorio mediante el conocimiento de sus lógicas. De alguna manera esto implica una cierta prevalencia del orden frente a la forma, del topos frente al tipo, exigiendo una fuerte condición de neutralidad al proyecto, que se incorpora a algo que lo trasciende y a lo que pertenece.

Naturalmente han sido lugares concretos los que han moldeado en nosotros estos intereses generales sobre el medio urbano contemporáneo. Madrid nos aporta una cierta equidistancia frente a la lectura del territorio, bien desde su condición desarticulada y sin identidad precisa, bien desde la asunción de que su crecimiento y su caracterización últimas son el resultado de la historia de muchas otras ciudades y la presión que sobre este espacio central han ejercicio. Berlín, Chicago, Rotterdam, han sido lugares en los que nos hemos formado, y cuya experiencia queda en el fondo de esta manera particular de entender el territorio como construcción intelectual compleja a la que incorporarse. En Ciudad de México, Puebla, Ginebra y Lausana hemos desarrollado una actividad proyectual intensa, para la que la lectura del sustrato específico no ha sido tan importante como el entendimiento de las lógicas que conformaban ese sustrato desde una óptica megalopolitana, permitiéndonos adaptar estrategias a contextos diversos, potenciando por tanto lo que esas estrategias tienen de lógica estructurante.

Lecture DemoDownload

106

-

Lecture Demo

/

Madrid - ES